Month: February 2014

El rol docente en la competencia de gestión de la información

¡No puede ser!…creo que sufro “obesidad informativa”…no debo estar en índices muy elevados pero necesito alguna herramienta de filtrado urgente y ver qué hábitos en la gestión de esa información me han llevado a esta situación…

Ha sido mucho lo que en estos días he leído, visto y oído sobre la sobrecarga de información a través de la red. Entrar en la red con hambre es como ir a unos “grandes almacenes” aunque pienses que sabes muy bien a lo que vas siempre te llevas alguna cosita de más que, muchas veces, no nos sirve para nada. Es muy interesante comprobar cómo el tema puede tener una lectura en clave económica, estamos ante lo que denominan algunos “economía de la atención” en la cuál el recurso más escaso es el tiempo. Desde esta base me explico ese intento constante por que estemos conectados. Eso sí, no importa nada que lo que estemos consumiendo sea de calidad o no, nos aporte algo o no, lo importante es el consumo…

Partiendo de esta intoxicación informativa se plantea la necesidad de actuar sobre el soporte, aportando herramientas de filtrado…aunque, ¿cómo se produce ese filtrado?, ¿realmente accedemos a lo que necesitamos?. Como en la alimentación yo en este tema sigo un poco las “tendencias” en cuanto a la dieta, incorporando todo tipo de herramientas de filtrado que la Web 2.0 pone a mi alcance. Uso sobre todo Google pero también otros marcadores sociales como Evernote o Diigo, Scoop.it (para crear lo que yo denomino tópicos temáticos y comunidades de aprendizaje). Recientemente he incorporado Feedly para blogs y estoy centrada en mi “escritorio virtual” a través de Netvibes. Aún así no acaba de cesar esa sensación de “pesadez” que me lleva muchas veces a tirar la toalla o a consumir por consumir ¡cómo si no hubiera un mañana!…

Por eso me ha resultado muy interesante el paralelismo que Clay Johnson establece en su libro “The information diet” entre nutrición/contenidos:

– “Come comida. No mucha. Principalmente verduras”

– “Busca. No mucho. Principalmente hechos”.

Nos invita a seguir una “dieta informativa saludable” (evitar grandes cadenas, acercarse a los fuentes, priorizar los medios que te permiten elegir las noticias que te interesan, evitar ser repetitivo, escoger bien, leer menos pero mejor, y sobre todo…EDITAR y COMPARTIR).

Es interesante enfocarse en nuestro “bienestar mental”, siguiendo el planteamiento de la “Pirámide de la mente saludable” (en relación con la pirámide de los alimentos). La “pirámide de la mente saludable” de David Rock y Daniel Siegel recoge 7 actividades mentales que ellos creen “necesarias para una salud mental óptima en la vida cotidiana”. Algo así como una lista de ejercicios para nutrir la mente. La idea es practicarlos con regularidad y así, lograr que el cerebro coordine y equilibre sus actividades. En última instancia, aseguran los investigadores, la lista de buenas prácticas mentales fortalecería las conexiones internas del cerebro, así como las conexiones con otras personas.

Las 7 actividades mentales esenciales para evitar las peores consecuencias de la sobrecarga informativa:

  • Concentrarse: cuando nos centramos en tareas y definimos unos objetivos, afrontando desafíos, lo que crearía conexiones profundas en el cerebro.

  • Recreo: cuando nos permitimos ser espontáneos y creativos, disfrutando de nuevas experiencias que ayudan a crear nuevas conexiones en el cerebro.

  • Socializar: cuando conectamos con otras personas, preferiblemente en persona, activando la circuitería social del cerebro.

  • Ejercicio físico: cuando movemos nuestro cuerpo, preferiblemente haciendo ejercicio, fortalecemos el cerebro de diversas maneras.

  • Mirarse al interior de uno mismo (¿meditación?): cuando centramos nuestra atención en nuestro interior, aparecen sensaciones, imágenes, sentimientos o pensamientos, ayudando al cerebro a integrarse mejor.

  • Relajarse: cuando estamos distraídos, sin ningún objetivo específico, y dejamos que nuestra mente divague o simplemente se relaje, lo que recarga nuestro cerebro.

  • Dormir: cuando concedemos a la mente el descanso necesario para consolidar el aprendizaje y recuperarse del día.

Desde el enfoque de que la educación consiste en “formar para la vida” el hecho de proporcionar hábitos saludables a los alumnos, en este sentido, será una tarea fundamental para los docentes. Además de hacer hincapié en aquellas actividades que eviten las consecuencias negativas de la sobrecarga de información debemos actuar como “mentores” en el uso de las herramientas que les ayuden a la hora de gestionar la información.

Pero…¿para qué sirve un docente en la era Google?. Esta claro que en la era de las nuevas tecnologías se produce un cambio en el rol docente, es literalmente imposible conocer todos los lugares donde encontrar la información o el conocimiento, aunque si podemos actuar como “facilitadores” y orientar al alumno en el acceso a ese conocimiento. Creo que el nuevo “escenario” que se plantea en la formación lleva necesariamente a un cambio en la función a desarrollar por el docente que ha de convertirse en un mero “facilitador” del proceso de enseñanza-aprendizaje en el que el alumno ha de tener cada vez un papel más autónomo en su aprendizaje. En este sentido no puedo dejar de darle vueltas a la charla de Logan LaPlante en TEDx, donde hablaba de la necesidad actualmente de “hackear la educación” como la mejor manera de lograr seres más creativos, que desafíen al sistema para hacer las cosas de manera diferente y mejor, es decir, personas que puedan “cambiar el mundo” (os adjunto el video).

Probablemente hago esta afirmación “alegremente” porque desconozco las limitaciones del sistema educativo y muchos puedan creer que el plantear propuestas en este sentido puede resultar una utopía. Aún así, el escaso conocimiento que tengo de desarrollo de propuestas formativas dentro de “entornos virtuales de aprendizaje” me lleva a entender que es totalmente necesaria, tanto en la formación presencial como en el e-learning, implementar experiencias que doten de total  protagonismo al “alumno” en la educación. Por lo tanto el docente ha de centrarse más en “aprender a aprender” e incentivar esa “mentalidad hacker” en el alumnado.

Carezco de experiencia en el uso de herramientas de gestión de la información en el aula (virtual o presencial) y hasta el momento me cuesta pronunciarme sobre cualquier propuesta al respecto. Desde mi experiencia en la formación on-line creo que el uso de una herramienta como Google puede resultar muy interesante como complemento a la plataforma de teleformación (L.M.S) o incluso a una clase presencial, ya que permiten investigar, analizar y compartir información entre el grupo de alumnos. Mucho potencial tiene también Wikispaces, de cara al trabajo con un grupo de alumnos. Personalmente me ha sorprendido mucho Netvibes por el potencial que tiene a la hora de trabajar en el diseño de PLE con la creación de escritorios personales virtuales. Una herramienta con la que tengo que seguir trabajando pero que ha sido uno de los grandes descubrimientos de la Web 2.0 de los últimos días…¿será mi “dieta milagro”?…

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